Existen diferencias entre unos hidratos de carbono y otros, según su posibilidad de ser utilizados por el organismo y el tiempo que pasa desde que se toman hasta que pueden ser utilizados por las diferentes células. Se clasifican como de absorción lenta y de absorción rápida, según sea su índice glicémico.
El índice glicémico es la medida que se utiliza para clasificar los alimentos con respecto a cómo afectan a los niveles de azúcar en la sangre (glucemia o nivel de glucosa) . Este índice establece sobre como la cantidad de azúcar que aumenta la sangre en un periodo de dos o tres horas después de haber comido. El índice glicémico (IG) se aplica solamente a los alimentos ricos en hidratos de carbono, ya que los ricos en grasas o proteínas (aceites, grasas en general, carnes, pescados o huevos) no ocasionan ningún incremento de azúcar en la sangre puesto que carecen de hidratos de carbono.
A mayor índice glicémico, mayor y más rápida elevación de la glucosa en sangre produce un alimento tras su consumo. Tomando como referencia al azúcar o al pan con un índice glicémico (IG) de 100, se establece que aquellos alimentos cercanos a este valor son de alto IG y cuanto más se alejan de este valor menor IG tienen.
De este modo, los alimentos ricos en Carbohidratos se pueden dividir en:
Son alimentos que disparan los niveles de insulina (hormona que hace que los hidratos de carbono penetren en las células para poder ser utilizados como fuente de energía), lo que provoca una disminución de los niveles de glucosa de la sangre y ello da rápidamente sensación de hambre y ganas de comer de nuevo.
Tras ingerir un alimento de bajo IG la glucosa se elevará lentamente, sin producir picos de glucosa en sangre ni la liberación brusca de insulina, lo cual implica, energía circulando en el organismo por más tiempo, lo que indica que hay energía, por lo tanto, hay menos necesidad de comer y se inhibe el hambre.
Se debe tener en cuenta que existen determinados factores que modifican la velocidad de absorción de los hidratos de carbono, ya sean complejos o sencillos.
Cómo reducir el IG de la alimentación para ayudar a controlar el hambre:
Evitar los alimentos con calorías vacías derivadas del azúcar, pues al no contener prácticamente ningun otro nutriente más que Carbohidratos, se absorberán fácilmente y por ello, serán de alto IG.
Lucía Bultó Sagnier
Dietista-Nutricionista
Nº Col 000051/CAT
Existen diferencias entre unos hidratos de carbono y otros, según su posibilidad de ser utilizados por el organismo y el tiempo que pasa desde que se toman hasta que pueden ser utilizados por las diferentes células. Se clasifican como de absorción lenta y de absorción rápida, según sea su índice glicémico.
El índice glicémico es la medida que se utiliza para clasificar los alimentos con respecto a cómo afectan a los niveles de azúcar en la sangre (glucemia o nivel de glucosa) . Este índice establece sobre como la cantidad de azúcar que aumenta la sangre en un periodo de dos o tres horas después de haber comido. El índice glicémico (IG) se aplica solamente a los alimentos ricos en hidratos de carbono, ya que los ricos en grasas o proteínas (aceites, grasas en general, carnes, pescados o huevos) no ocasionan ningún incremento de azúcar en la sangre puesto que carecen de hidratos de carbono.
A mayor índice glicémico, mayor y más rápida elevación de la glucosa en sangre produce un alimento tras su consumo. Tomando como referencia al azúcar o al pan con un índice glicémico (IG) de 100, se establece que aquellos alimentos cercanos a este valor son de alto IG y cuanto más se alejan de este valor menor IG tienen.
De este modo, los alimentos ricos en Carbohidratos se pueden dividir en:
Son alimentos que disparan los niveles de insulina (hormona que hace que los hidratos de carbono penetren en las células para poder ser utilizados como fuente de energía), lo que provoca una disminución de los niveles de glucosa de la sangre y ello da rápidamente sensación de hambre y ganas de comer de nuevo.
Tras ingerir un alimento de bajo IG la glucosa se elevará lentamente, sin producir picos de glucosa en sangre ni la liberación brusca de insulina, lo cual implica, energía circulando en el organismo por más tiempo, lo que indica que hay energía, por lo tanto, hay menos necesidad de comer y se inhibe el hambre.
Se debe tener en cuenta que existen determinados factores que modifican la velocidad de absorción de los hidratos de carbono, ya sean complejos o sencillos.
Cómo reducir el IG de la alimentación para ayudar a controlar el hambre:
Evitar los alimentos con calorías vacías derivadas del azúcar, pues al no contener prácticamente ningun otro nutriente más que Carbohidratos, se absorberán fácilmente y por ello, serán de alto IG.
Lucía Bultó Sagnier
Dietista-Nutricionista
Nº Col 000051/CAT