Cristina pasaba unos días con su familia en la casa rural que heredó de sus abuelos en un pequeño pueblo de Huesca. Una noche, en plena tormenta eléctrica, un rayo impactó en la antena del tejado y desató un pequeño incendio que afectó a la estructura de madera de la planta superior. Afortunadamente nadie salió herido, pero los daños eran considerables.
Lo que podría haber sido una ruina familiar se resolvió gracias a que Cristina había contratado, pocos meses antes, una póliza multirriesgo del hogar bien adaptada. La aseguradora cubrió los trabajos de reparación del tejado, el aislamiento y la pintura de varias habitaciones, así como los gastos de demolición, gestión de residuos y alojamiento alternativo durante la obra. También se indemnizaron algunos muebles dañados y el coste de reponer la instalación eléctrica.
Cristina, además, pudo hacer uso del servicio de asistencia urgente de la compañía, que envió un técnico la misma noche para valorar riesgos y evitar un segundo incendio. Hoy recomienda a todos sus amigos que revisen bien las coberturas atmosféricas de sus seguros, especialmente si tienen viviendas en zonas rurales o de montaña.
Porque hay cosas que no se pueden prever, pero sí se pueden asegurar.
Sandra Cardero, ejecutiva de cuentas
Cristina pasaba unos días con su familia en la casa rural que heredó de sus abuelos en un pequeño pueblo de Huesca. Una noche, en plena tormenta eléctrica, un rayo impactó en la antena del tejado y desató un pequeño incendio que afectó a la estructura de madera de la planta superior. Afortunadamente nadie salió herido, pero los daños eran considerables.
Lo que podría haber sido una ruina familiar se resolvió gracias a que Cristina había contratado, pocos meses antes, una póliza multirriesgo del hogar bien adaptada. La aseguradora cubrió los trabajos de reparación del tejado, el aislamiento y la pintura de varias habitaciones, así como los gastos de demolición, gestión de residuos y alojamiento alternativo durante la obra. También se indemnizaron algunos muebles dañados y el coste de reponer la instalación eléctrica.
Cristina, además, pudo hacer uso del servicio de asistencia urgente de la compañía, que envió un técnico la misma noche para valorar riesgos y evitar un segundo incendio. Hoy recomienda a todos sus amigos que revisen bien las coberturas atmosféricas de sus seguros, especialmente si tienen viviendas en zonas rurales o de montaña.
Porque hay cosas que no se pueden prever, pero sí se pueden asegurar.
Sandra Cardero, ejecutiva de cuentas