Todo empezó un martes por la mañana. Laura, responsable de operaciones de una startup de e-commerce con sede en Barcelona, recibió un email aparentemente enviado por su proveedor logístico. El asunto era claro: "Incidencia urgente con tu último envío. Revisa el documento adjunto." Laura hizo clic. En menos de diez minutos, todos los servidores de la empresa estaban cifrados.
La pantalla mostraba un mensaje de los atacantes: para recuperar los datos, debían pagar un rescate en criptomonedas. El catálogo de productos, los pedidos en curso, la base de datos de clientes, las facturas… todo inaccesible. La empresa facturaba unos 400.000 € al año y dependía al 100 % de su plataforma online. Sin sistemas, no había negocio.
Lo que podría haber sido el final de la startup se resolvió en pocos días gracias a que habían contratado, apenas seis meses antes, una póliza de ciberprotección.
La respuesta fue inmediata. Esa misma tarde, un equipo forense especializado proporcionado por la aseguradora analizó el alcance del ataque e identificó la vía de entrada. Al día siguiente comenzó la restauración de los sistemas a partir de copias de seguridad protegidas. Un abogado especializado gestionó la notificación a la Agencia de Protección de Datos y la comunicación a los clientes afectados. Además, la póliza cubrió la pérdida de facturación durante los cinco días de parón y los gastos técnicos de toda la operación.
El coste total del siniestro superó los 35.000 €. La póliza absorbió más del 90 %. Sin ese seguro, Laura y su equipo habrían tenido que asumir un golpe económico que, en su etapa de crecimiento, habría puesto en serio peligro la viabilidad del proyecto.
Lecciones aprendidas:
En CLOSASEGUROS ayudamos a nuestros clientes a evaluar su exposición digital y a contratar la protección adecuada. Porque hoy, proteger tu empresa también significa proteger su lado digital.
Marta Quintana
Todo empezó un martes por la mañana. Laura, responsable de operaciones de una startup de e-commerce con sede en Barcelona, recibió un email aparentemente enviado por su proveedor logístico. El asunto era claro: "Incidencia urgente con tu último envío. Revisa el documento adjunto." Laura hizo clic. En menos de diez minutos, todos los servidores de la empresa estaban cifrados.
La pantalla mostraba un mensaje de los atacantes: para recuperar los datos, debían pagar un rescate en criptomonedas. El catálogo de productos, los pedidos en curso, la base de datos de clientes, las facturas… todo inaccesible. La empresa facturaba unos 400.000 € al año y dependía al 100 % de su plataforma online. Sin sistemas, no había negocio.
Lo que podría haber sido el final de la startup se resolvió en pocos días gracias a que habían contratado, apenas seis meses antes, una póliza de ciberprotección.
La respuesta fue inmediata. Esa misma tarde, un equipo forense especializado proporcionado por la aseguradora analizó el alcance del ataque e identificó la vía de entrada. Al día siguiente comenzó la restauración de los sistemas a partir de copias de seguridad protegidas. Un abogado especializado gestionó la notificación a la Agencia de Protección de Datos y la comunicación a los clientes afectados. Además, la póliza cubrió la pérdida de facturación durante los cinco días de parón y los gastos técnicos de toda la operación.
El coste total del siniestro superó los 35.000 €. La póliza absorbió más del 90 %. Sin ese seguro, Laura y su equipo habrían tenido que asumir un golpe económico que, en su etapa de crecimiento, habría puesto en serio peligro la viabilidad del proyecto.
Lecciones aprendidas:
En CLOSASEGUROS ayudamos a nuestros clientes a evaluar su exposición digital y a contratar la protección adecuada. Porque hoy, proteger tu empresa también significa proteger su lado digital.
Marta Quintana