1. ¿Cuáles son los tres valores que mejor representan tu forma de trabajar y por qué?

Serenidad bajo presión. Cuando hay picos de trabajo o situaciones complicadas, procuro mantener la calma para analizar bien el problema, tomar decisiones con criterio y evitar improvisaciones que luego se pagan.

Planificación y priorización. Me gusta ordenar el trabajo, aterrizarlo en pasos claros y priorizar por impacto y urgencia. Así conseguimos avanzar sin perder el control ni desgastar al equipo con cambios constantes.

Rigor y calidad. Intento hacer las cosas bien desde el principio aportando soluciones sólidas, mantenibles y con sentido a largo plazo. Prefiero invertir un poco más en diseñar y validar, antes que entregar “apaños” que acaben generando complicaciones a futuro.

2. ¿Qué te atrajo del sector asegurador y cuáles consideras que son los mayores retos y oportunidades en la actualidad?

Me atrajo que el seguro tiene un impacto muy real que acompaña a personas y empresas cuando ocurre algo importante, y eso le da mucho sentido a lo que hacemos. Además, es un sector con mucha complejidad operativa, donde la tecnología puede simplificar procesos y mejorar la experiencia.

El reto, desde mi perspectiva, es mejorar el día a día de los equipos sin añadir complejidad, automatizando y optimizando para reducir trabajo manual, errores y tiempos, pero asegurando que los cambios sean estables y fáciles de adoptar. Y la oportunidad está en digitalizar con enfoque práctico, priorizando mejoras que se noten rápido y que se puedan mantener en el tiempo.

3. Si tu trayectoria profesional se convirtiera en un caso de estudio empresarial, ¿qué aspectos destacarías como clave para el éxito?

Aunque llevo poco tiempo en el sector, creo que la clave ha sido aprender rápido y entender bien cómo trabaja el equipo comercial en su día a día para poder ayudar de forma útil. Me esfuerzo en escuchar, preguntar lo necesario y traducir necesidades concretas en mejoras que realmente se usen. Mi foco está en ser un apoyo real para mis compañeros y quitarles trabajo innecesario, para que el comercial tenga el camino despejado y pueda gestionar su trabajo de forma más ágil y sencilla.

4. ¿Cuál ha sido el mejor consejo profesional que has recibido y cómo ha influido en tu forma de gestionar clientes y proyectos?

El mejor consejo profesional que he recibido es que, en momentos de alta presión o mucha carga de trabajo, lo primero es poner orden y ganar claridad antes de actuar. Me ha ayudado a no intentar abarcarlo todo a la vez, sino a priorizar, dividir el trabajo en pasos concretos y planificar de forma realista. En el día a día, eso se traduce en comunicar mejor con los equipos, alinear expectativas y mantener el control de los proyectos incluso cuando se acumulan tareas y urgencias.

5. Si pudieras aprender de una figura destacada en el mundo de los negocios o el liderazgo, ¿quién sería y qué le preguntarías?

Me gustaría aprender de Jensen Huang, CEO de NVIDIA. Le preguntaría cómo consigue mantener una visión a largo plazo en un sector que cambia tan rápido sin perder el foco en la ejecución del día a día. Y qué criterios usa para priorizar, descartar a tiempo y apostar fuerte por aquello que realmente puede marcar la diferencia.

Carlos López, técnico de innovación.

Los patinetes eléctricos forman parte de los llamados Vehículos de Movilidad Personal (VMP). Hasta ahora, muchos usuarios circulaban sin seguro porque no existía una obligación clara. Sin embargo, esta situación está cambiando para dar mayor protección a peatones, conductores y terceros afectados en caso de accidente.

La legislación estatal establece que el seguro de responsabilidad civil será obligatorio a partir de enero de 2026, aunque su aplicación práctica depende de la puesta en marcha del registro oficial de VMP de la DGT y de la adaptación de las ordenanzas municipales. Aun así, el mensaje es claro: el seguro será un requisito habitual para circular legalmente con patinete eléctrico.

¿Para qué sirve este seguro?
Principalmente para cubrir los daños que puedas causar a otras personas o bienes, por ejemplo:

Es importante saber que:

Nuestro consejo:
Aunque la obligación legal se esté implantando de forma progresiva, no esperes a última hora. Un seguro de patinete es relativamente económico y te aporta tranquilidad desde el primer día, además de adelantarte a una normativa que ya está en camino.s después.

Laura Fisac, ejecutiva de cuentas.

A todos nos puede pasar: pierdes las llaves, te las roban en un descuido o desaparecen tras un tirón en la calle. El problema no es únicamente el coste de hacer un duplicado, sino algo mucho más serio: que quien tenga esas llaves pueda identificar tu domicilio y acceder a tu vivienda sin forzar la entrada.

Este punto es clave, porque desde el punto de vista del seguro, no es lo mismo un robo con fuerza que una entrada con llaves. Si no hay signos de forzamiento y no has actuado con diligencia, la aseguradora puede cuestionar o incluso rechazar la cobertura.

Algunas pólizas de hogar incluyen, dependiendo de las condiciones contratadas:

Sin embargo, muchas pólizas no cubren la pérdida simple (por ejemplo, dejarlas olvidadas) ni el hurto sin violencia. Tampoco cubren automáticamente los daños derivados si no se ha actuado con rapidez para minimizar el riesgo.

Además, si junto a las llaves llevabas documentación (DNI, carnet de conducir, una carta con tu dirección, llaves identificadas con un llavero reconocible, etc.), el riesgo se multiplica y la aseguradora espera una reacción inmediata por tu parte.

Nuestro consejo:
Si te roban o pierdes las llaves y existe la mínima posibilidad de que puedan identificar tu domicilio:

  1. Cambia la cerradura cuanto antes, aunque suponga un coste inicial.
  2. Presenta denuncia, incluso aunque no tengas claro si hay cobertura.
  3. Guarda todas las facturas (cerrajero, cerradura, desplazamientos).
  4. Comunica el incidente a tu seguro lo antes posible, explicando con claridad lo ocurrido.

Actuar rápido no solo protege tu vivienda, también refuerza tu posición frente a la aseguradora. En estos casos, la diferencia entre estar cubierto o no suele estar en los detalles… y en la rapidez de reacción.

Si tienes dudas, consúltanos antes de tomar decisiones: a veces una simple llamada a tiempo evita muchos problemas después.

Sonia González, técnica de siniestros.

Es muy habitual encontrar seguros contratados hace 15, 20 o incluso 30 años que siguen en vigor casi sin cambios. El cliente suele decir: “Nunca he tenido un siniestro y pago muy poco, ¿para qué tocarlo?”. El problema es que el mundo ha cambiado… y los seguros también.

En ese tiempo han cambiado muchas cosas:

Una póliza antigua suele arrastrar carencias importantes que solo salen a la luz cuando ya es tarde.

Señales claras de alerta:

El gran error es pensar que “como nunca pasa nada”, la póliza funciona. El seguro solo se pone a prueba cuando ocurre un siniestro… y ahí es donde una póliza antigua puede quedarse muy corta y generar frustración, conflictos y pérdidas económicas importantes.

Nuestro consejo:
Revisar una póliza no significa cambiarla automáticamente ni pagar más porque sí. Significa entender qué tienes, qué cubre realmente y si encaja con tu vida actual. A veces se puede mejorar mucho una póliza con un pequeño ajuste; otras veces conviene replantearla por completo.

Pagar menos solo es ahorrar cuando el seguro responde. Cuando no lo hace, lo barato suele salir caro.

Sandra Cardero, ejecutiva de cuentas.

Tras un episodio de fuertes lluvias, las consultas se repiten: filtraciones en el techo, goteras en la vivienda, garajes inundados, trasteros anegados o daños en muebles y electrodomésticos. En estos casos, lo más importante es identificar el origen exacto del daño, ya que de ello depende quién debe hacerse cargo de la indemnización.

En términos generales, existen dos grandes escenarios:

1. Daños por lluvia ordinaria
Son aquellos provocados por lluvias intensas pero dentro de lo que se considera un fenómeno habitual. En estos casos, el seguro de hogar suele cubrir los daños siempre que la vivienda esté correctamente mantenida. Por ejemplo:

Eso sí, si la aseguradora detecta falta de mantenimiento (bajantes obstruidas, terrazas sin impermeabilizar, grietas antiguas, desagües en mal estado), puede reducir o rechazar la indemnización.

2. Fenómenos extraordinarios
Cuando hablamos de inundaciones graves, lluvias torrenciales excepcionales o desbordamiento de ríos, la cobertura no corresponde a la aseguradora privada, sino al Consorcio de Compensación de Seguros. Este organismo público se hace cargo de los daños siempre que:

En estos casos, la reclamación se presenta directamente al Consorcio, aunque es muy recomendable contar con el acompañamiento de tu corredor para hacerlo correctamente.

Nuestro consejo:
No esperes a que llegue la tormenta para revisar tu seguro. Comprueba que tu póliza cubre filtraciones y daños por agua y revisa periódicamente el estado de terrazas, tejados, bajantes y desagües. El mantenimiento es tan importante como la cobertura contratada. Una buena gestión desde el primer momento puede marcar la diferencia entre cobrar o no una indemnización.

Cristina Sacristán, ejecutiva de cuentas.

Viajar en tren en España implica una protección que muchos pasajeros desconocen. Cada vez que compras un billete, ya sea de AVE, Larga Distancia, Media Distancia o Cercanías, estás cubierto automáticamente por el Seguro Obligatorio de Viajeros (SOV).

Este seguro está incluido en el precio del billete y protege al viajero en caso de accidente durante el trayecto, como choques, descarrilamientos, salidas de vía o incendios.

El SOV cubre:

Las cuantías dependen de la gravedad de las lesiones, pero pueden ser relevantes. Para que este seguro actúe, es fundamental conservar el billete y toda la documentación médica en caso de accidente.

Ahora bien, ¿qué ocurre cuando no hay un accidente, pero sí un retraso importante o una cancelación?

En estos casos no hablamos de un seguro, sino de derechos del pasajero. La normativa europea y las propias condiciones de las compañías ferroviarias establecen compensaciones cuando el tren llega con un retraso significativo. Según el caso, el viajero puede tener derecho a:

Además, existen seguros personales que pueden complementar esta protección. Por ejemplo:

Nuestro consejo:
Si viajas en tren con frecuencia, guarda siempre tu billete hasta finalizar el trayecto y revisa si tienes algún seguro personal o tarjeta que incluya cobertura en viajes. En caso de accidente o retraso grave, documenta lo ocurrido y reclama: muchas veces hay derecho a indemnización y el viajero no lo sabe.

Marta Quintana, directora de siniestros.

El alquiler temporal se ha convertido en algo habitual, especialmente en grandes ciudades. El problema es que muchos propietarios mantienen su seguro de hogar como si siguieran viviendo allí de forma habitual. A efectos del seguro, esto es un error importante.

Cuando una vivienda se alquila, aunque sea por unos meses, cambia el riesgo: cambia quién la ocupa, cómo se utiliza y quién responde ante daños a terceros. En caso de siniestro, la aseguradora puede reducir la indemnización o incluso rechazarla si el uso real no coincide con el declarado en póliza.

Aspectos clave que conviene revisar:

Nuestro consejo: si alquilas tu vivienda, aunque sea solo durante unos meses, avisa siempre a tu corredor. Ajustar la póliza suele ser sencillo, tiene un impacto mínimo en la prima y evita conflictos graves en caso de siniestro. Si el alquiler es recurrente, conviene valorar pólizas específicas para arrendadores.

Laura Fisac, ejecutiva de cuentas.

1. ¿Cuáles son los tres valores que mejor representan tu forma de trabajar y por qué?

Los tres valores que mejor representan mi forma de trabajar son la transparencia, la confianza y el compromiso.

La transparencia es esencial para mí porque creo que las relaciones profesionales deben basarse en la claridad y la honestidad, especialmente en un sector donde las personas depositan tanta responsabilidad en nosotros.

La confianza es otro pilar fundamental, me gusta que las personas con las que trabajo sientan que pueden contar conmigo, que actúo con coherencia y que mis palabras y mis acciones van siempre de la mano.

Y por último, el compromiso, que es lo que me impulsa a implicarme de verdad en cada gestión, a buscar siempre soluciones y a estar presente para los clientes y para el equipo, pase lo que pase.

2. ¿Qué te atrajo del sector asegurador y cuáles consideras que son los mayores retos y oportunidades en la actualidad?

Mi relación con el sector asegurador empezó cuando tuve que decidir qué estudiar. En ese momento pensé que quería aprender algo que fuera realmente útil, algo que tarde o temprano todos necesitamos y que puede marcar la diferencia incluso cuando los problemas no son culpa nuestra. Y ahí aparecieron los seguros. Todo encajó: podía formarme en un ámbito que no solo es práctico, sino que además me permite ayudar a otros en situaciones importantes.

Hoy en día creo que el mayor reto es adaptarse a los cambios constantes, desde la tecnología hasta las nuevas expectativas de los clientes. Pero al mismo tiempo, eso abre oportunidades enormes: mejorar procesos, ofrecer un servicio aún más cercano y ser capaces de anticiparnos a lo que la gente necesita. Para mí, la clave está en usar la innovación sin perder el lado humano del sector.

3. Si tu trayectoria profesional se convirtiera en un caso de estudio empresarial, ¿qué aspectos destacarías como clave para el éxito?

Destacaría tres aspectos: la disciplina, la constancia y la capacidad de adaptación.
A lo largo de mi trayectoria, he aprendido que los resultados no llegan de un día para otro, sino del trabajo diario y de mantener el enfoque incluso cuando surgen dificultades. La constancia ha sido lo que me ha permitido seguir creciendo, y la disciplina me ha ayudado a mantener siempre un estándar alto en todo lo que hago.

Además, vivimos en un entorno que cambia muy rápido, y saber adaptarse es imprescindible.

4. ¿Cuál ha sido el mejor consejo profesional que has recibido y cómo ha influido en tu forma de gestionar clientes y proyectos?

El mejor consejo que he recibido fue: “Equivócate. No tengas miedo a fallar. Que el miedo no sea lo que te impida explorar, probar y ayudar.”

Ese mensaje me ha acompañado desde entonces. Me enseñó a no ver los errores como un freno, sino como una parte natural del aprendizaje. Gracias a eso, hoy gestiono los proyectos y a los clientes con más seguridad y naturalidad, sin miedo a tomar decisiones cuando toca y con la tranquilidad de que cada experiencia, buena o mala, suma.

5. Si pudieras aprender de una figura destacada en el mundo de los negocios o el liderazgo, ¿quién sería y qué le preguntarías?

Me gustaría aprender de José Elías, un empresario que destaca por su visión, su capacidad para diversificar y su forma tan directa y clara de comunicar. Me inspira cómo ha sabido identificar oportunidades en sectores muy distintos, siempre apostando por la innovación y por estrategias que, aunque a veces parezcan arriesgadas, terminan demostrando su solidez a largo plazo.

Le preguntaría cómo consigue mantener esa mentalidad analítica que le permite ver potencial donde otros no lo ven, y qué criterios utiliza para decidir cuándo invertir su tiempo y sus recursos en un proyecto. También me interesaría saber cómo gestiona la presión que implica tomar decisiones que pueden impactar a tantas personas, y qué consejo daría a alguien que quiere emprender o crecer profesionalmente sin perder la curiosidad y la ambición de seguir aprendiendo cada día.

Soufian Chliouet, ejecutivo de cuentas

Desde hace años, muchas actividades económicas están obligadas a disponer de una garantía financiera que cubra los daños que puedan causar al medioambiente. Esto no solo aplica a industrias pesadas: también afecta a empresas de limpieza, logística, tratamiento de residuos, obras, imprentas, estaciones de servicio o talleres.

La Responsabilidad Civil Medioambiental cubre:

No contar con esta cobertura puede implicar multas de hasta 2 millones de euros, cierre temporal o incluso responsabilidad penal.

En CLOSASEGUROS revisamos si tu CNAE, actividad y procesos están afectados por esta obligación, y te ayudamos a contratar una póliza adecuada, con los capitales mínimos exigidos por la ley.

Raquel Raurell

En septiembre, uno de nuestros clientes del sector tecnológico sufrió un ataque de ransomware. Al abrir un archivo en apariencia inofensivo, se cifraron todos los servidores de la empresa y los ciberdelincuentes exigieron un rescate en criptomonedas.

Gracias a que contaban con un seguro de ciberprotección, la respuesta fue inmediata:

El coste total del siniestro superó los 42.000 €, pero la póliza absorbió más del 90%. Sin ese seguro, la empresa podría haber perdido clientes, datos críticos y reputación.

Una historia que demuestra que el riesgo digital es real… y que protegerse es más fácil de lo que parece.

Marta Quintana, Directora de siniestros

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