¡Hola a tod@s! Me llamo Mario Verneda y estoy encantado de presentarme para que puedas conocerme un poco mejor.

¿Quién eres, de dónde vienes? 

Tengo 30 años, nací y vivo en Barcelona. Antes de entrar en CLOSASEGUROS estuve en EVERIS, una consultora multinacional que ofrece soluciones de negocio, estrategia y desarrollo, mantenimiento de aplicaciones tecnológicas y outsourcing.

¿Qué te encanta hacer cuando no estás trabajando? ¿Cuáles son tus aficiones?

Mi afición cuando no estoy trabajando es salir en bici con amigos o ir a correr. Es algo que me va muy bien en mi día a día para despejarme. Cuando no estoy practicando deporte, me gusta pasar el máximo tiempo posible con mi familia y amigos, para mí es la definición exacta de vivir la vida.

¿Dónde trabajas y cuánto tiempo llevas en CLOSASEGUROS?

Llevo cinco años siendo Ejecutivo de Cuentas del departamento de Empresas.

¿Qué es lo que más te gusta de tu trabajo?

El trato con el cliente y la gestión de los grandes riesgos de las empresas con la finalidad de dar el mejor servicio al cliente.

Una frase que te inspire o con la que te sientas identificado/a

Siempre suelo decir: ¡Vive la vida intensamente!

¿A quién recomiendas?

Recomiendo a mi compañera y amiga Montse Manuel.

Mario Verneda

Ejecutivo de Empresas

Serafín Serrano, cliente desde hace años, contactó conmigo pasadas las fiestas. La noche de Reyes al volver a casa, resbaló y acabó en urgencias con tres costillas rotas. Estaba preocupado porque tenía muchas dudas sobre qué había pasado y si podía ejercer algún derecho. Según su versión de los hechos, el suelo por el que caminaba tenía adoquines levantados y estaba resbaladizo. El accidente se había producido en el parking de un centro comercial muy concurrido dadas las fechas.

Le conté que, según la legislación, puede haber muchas razones para un mismo tipo de accidente. Depende mucho el lugar en el que este se produzca. Normalmente hay lugares con alto índice de accidentes tales cómo los estacionamientos y las aceras mal mantenidas, las zonas con escombros o los suelos con algún tipo de irregularidad. Mi consejo fue que intentase determinar si su caída se había producido por un mantenimiento negligente del sitio, recordándole que incluiría, por ejemplo, una mala iluminación o una superficie resbaladiza muy pulida.

Estas y otras causas pueden ser suficientes para interponer una reclamación civil o contencioso-administrativa, dependiendo de si el recinto es propiedad pública o privada. En el caso de Serafín, está claro que se trata de un espacio privado.

Lo que aconsejo en estos casos es asegurarse de que, salvo lesión grave que requiera asistencia médica inmediata, se avise a la policía o a la guardia civil para poder realizar un atestado del accidente. Este documento será vital durante la reclamación, ya que en él aparecerán los datos relativos a la causa que provocó el accidente; de los testigos, si los hubiese, y de las consecuencias ocasionadas. También será necesario presentar un parte médico de lesiones y toda la documentación pertinente que pueda ser de utilidad durante el proceso de reclamación.

En definitiva, lo más importante cuando sucede un percance como el de Serafín es mantener la calma y seguir unos sencillos pasos que hacen hincapié en el esfuerzo de ir al hospital, obtener un parte de lesiones y gestionar la reclamación. En CLOSASEGUROS podemos ayudarte a solucionar dudas respecto a este tipo de accidentes.

Marta Caralt

Técnica de Siniestros

Las nuevas tecnologías suelen permanecer en segundo plano hasta que surge una necesidad y necesitamos sacar un beneficio inmediato con su uso. Entonces ocurre algo extraordinario: abandonamos viejos hábitos y nos adaptamos de un salto al cambio. Hace años que en el sector del hogar oímos hablar de términos como “electrodomésticos conectados”, “casa inteligente” o “domótica”. Sabemos que, como ha ocurrido en otros ámbitos de la tecnología, en el futuro todos los dispositivos del hogar estarán “conectados”. Hoy en día, la mayoría de nuestros electrodomésticos no lo están. Sin embargo, la transición hacia el horizonte digital empieza ahora.

Estuve con Josep Grifol, director general de AKEMIRA HOME y experto en seguros de hogar. Durante un buen rato hablamos sobre los cambios que están surgiendo en este sector a raíz del desarrollo tecnológico que afecta a nuestras casas.

Como Josep es un verdadero conocedor de este campo, le pregunté si creía que la domótica ha llegado a nuestros hogares para quedarse o si en algunos hogares ya ha entrado y en otros tardará algún tiempo, por aquello del “proceso de adopción” de los usuarios. Si pensaba que al disponer de medidas de seguridad más avanzadas disminuye el riesgo y por tanto la prima.

Rápidamente me contestó que las compañías de seguros se basan en datos históricos y estadísticos para fijar sus primas de riesgo para cada una de las pólizas. Sin duda, el coste de cualquier incidente en una vivienda es menor cuanto más rápida es la respuesta para paliar los efectos de dicho incidente.

Me puso el ejemplo de un viaje de fin de semana en el que nuestra casa se queda vacía y sufrimos una intrusión. Es muy probable que el coste para subsanar los daños de esa intrusión sea sensiblemente menor si estamos al corriente de este hecho inmediatamente. Es decir, si tomamos una acción en tiempo presente en lugar de tras descubrirlo al volver. En ese tiempo que ha pasado los intrusos han podido seguir causándonos daños.

Otro caso que me comentó fue el de un escape de agua. Cuanto antes lo detectemos, menor será el daño producido. Lo mismo valdría para un incendio y una detección temprana del humo o para una fuga de gas. Si a todo ello le sumamos el efecto dinosaurio (elementos que se usan para desalentar a los ladrones de que cometan robos) que nos proporciona la domótica con elementos como el encendido momentáneo de luces, aparatos de radio o televisión, movimientos de persianas, cortinas o toldos para simular que hay alguien en casa, la probabilidad de que nos roben es mucho menor, me decía Josep.

Mientras hablábamos me surgió otra cuestión a plantearle: ¿qué ocurriría si no conectase las medidas de seguridad y entrasen a robar en mi casa?

Su respuesta fue asegurar que la potestad de conectar las medidas de seguridad es única y exclusivamente nuestra, como usuarios responsables. Somos los únicos que podemos decidir en qué momento el sistema de vigilancia debe avisarnos si se detecta alguna incidencia.

Los sistemas de vigilancia normalmente permiten la conexión y desconexión remota, por lo que en caso de descuido siempre tenemos la posibilidad de realizar esta conexión a través de nuestro móvil. Si tenemos la desgracia de que alguien entra a robar y, por cualquier motivo, no habíamos conectado las medidas de seguridad, entonces, y a diferencia de las compañías de servicios de seguridad que no nos proporcionan ningún seguro, la póliza de nuestra compañía de seguros es nuestro último recurso para resarcir los daños causados por los ladrones.  En este caso, la aseguradora puede hacer uso de los datos históricos y decidir cambiarnos la prima de nuestra póliza si considera que esta situación se puede dar de modo frecuente en nuestro caso. En definitiva, los usuarios somos responsables de activar nuestros sistemas, siempre que las condiciones nos lo permitan.

Finalmente, estuvimos hablando acerca de si una compañía de seguros podría obligarte a contratar medidas de seguridad privadas. Me dijo que normalmente la compañía de seguros nos ofrecerá varias opciones de póliza en función del riesgo que calcule en cada caso. En el peor de los ellos, si el riesgo es muy elevado podrá retirar la oferta de su póliza. También podrá recomendar la inclusión de ciertas medidas de seguridad para reducir el riesgo de la póliza. Sin embargo, nunca obligará a la contratación de un determinado sistema o servicio de seguridad.

Casi al final de nuestra charla yo me lamentaba de que habría una gran cantidad de tipos de sistema de seguridad y medidas antirrobo que no fueran conocidos por el público. Quise saber por donde empezar a adaptar un hogar a este modelo y me recomendó que lo más sencillo es familiarizarse con la tecnología adquiriendo un solo elemento o conjunto básico de elementos conectados y empezar practicando a través de la App del fabricante.

Aseguraba que pronto se tendría un mayor conocimiento y confianza en estos sistemas y que entonces la gente instalaría otros sensores que permitan automatizar tareas un nuevo “hogar conectado”. Así cualquiera podrá sentirse cómodo, más seguro, y generar de esta forma una buena experiencia de usuario.

En resumen, tras la conversación con Josep concluimos que el proceso de adaptación tecnológica por parte de los usuarios será lento, pero acabará por suceder de forma natural. La sensación que da es que los hogares van a estar cada vez más conectados con uno mismo, tanto fuera como dentro de casa. En CLOSASEGUROS estamos a tu disposición para ayudarte y resolver las dudas que puedan surgirte con respecto a temas relacionados con el hogar, la domótica o las nuevas tecnologías y las pólizas correspondientes.

Nacho Gómez Calzado

Director

En muchas ocasiones, como profesionales del sector seguros, hemos oído decir a algunas empresas que las pólizas de seguros no cubren nada, que cuando tienes el siniestro siempre son excusas de las compañías para no pagar o que siempre que lo necesitas el seguro no sirve.

Lamentablemente esta es una concepción que en mayor o menor medida está en la mente de algunos de los clientes a los que nos dirigimos como sector. Como corredores de seguros, nos gustaría hacer una pequeña reflexión.

En nuestra opinión, lo fundamental para entender por qué pasa esto es relativamente sencillo: los productos aseguradores generalmente son productos complejos y en ocasiones se venden de forma muy simple. Dejadnos explicar brevemente lo que queremos decir con esto.

Una póliza de seguro es un contrato de adhesión entre el tomador y la aseguradora. Este contrato, por ejemplo, para cubrir una responsabilidad civil empresarial, en este ejercicio de ficción, podría tener unas 50 páginas y unas 150 cláusulas, lo que no sería nada inusual. Así pues con el contrato establecemos la piedra angular que regulará la relación entre las partes (aseguradora y tomador). Si pasa algo, cuáles serán las consecuencias, qué importe estoy asegurando, qué es lo que estoy asegurando, etc...

Para saber lo que estas contratando, deberías entender si tanto las cláusulas particulares (las que establece el tomador), como las generales (a las que te adhieres). Son las que necesitas, y lo más importante, las que tú quieres como tomador de ese seguro. En el mundo de la empresa, para poder hacer un traje a medida (ya que cada empresa es un mundo), se tiene que entender el negocio en su totalidad: actividad, proceso productivo, instalaciones, modelo de negocio, etc... Aquí viene el principal problema, que nos incluye a los mediadores:

¿Cuántas veces hemos cotizado (aquí nosotros incluidos) con una copia de una póliza ya existente sin preguntar nada más?

¿Cuántas veces hemos comparado únicamente el coste del seguro para llevarnos una póliza?

Muchas veces, en el sector de la mediación, olvidamos lo que vendemos. Nosotros no nos cansamos de repetirlo a nuestros equipos: “no vendemos pólizas de seguro, vendemos un servicio profesional de asesoramiento y gestión a nuestros clientes”.

Para hacer lo anterior, no puedo hacer una “chapuza” con la contratación de una póliza de seguro. Nuestro trabajo como profesionales del sector es afilar la pluma y recomendar al cliente lo que necesita para sus circunstancias particulares y no solo compararle el coste por las ganas de vender más rápido y fácil. Esto último lo podría hacer cualquiera, no hace falta ser un profesional del sector.

El día del siniestro, hacer las cosas bien al principio y mantener nuestras pólizas de seguro al día, como muchas cosas en la vida, es lo que marcará la diferencia entre que el seguro funcione como debe y que sea una auténtica bomba de relojería. Porque no se pueden comprar un BMW a precio de un Dacia Logan, y esto a veces pasa en el mundo asegurador, que vendemos duros a cuatro pesetas por querer hacer las cosas rápido.

Lo que acaba pasando es que prometemos pólizas blindadas contra cualquier inclemencia a nuestros clientes cuando realmente nos hemos dejado de montar el blindaje en la cadena de producción.

El próximo día que un corredor te haga 50 preguntas sobre tu negocio e intente entender lo que haces, cómo lo haces, cómo funciona tu modelo de negocio, los departamentos, cómo son las instalaciones, etc... Ahí tendrás la primera señal de que estás comprando un servicio y no una póliza de seguros. La diferencia es sutil, pero importante.

Alejandro Closa

Director

Cuando me senté por primera vez delante del Sr. Vílchez, director general de un importante laboratorio de dermo-cosmética español, no conocía nada sobre él. Había indagado un poco sobre la empresa, su actividad, su ámbito de actuación, pero nada sabía sobre la persona responsable que había detrás.

Nos había referenciado un cliente de CLOSASEGUROS de toda la vida: “Has de dejar que Closa te revise tus pólizas de la empresa, Vílchez. ¡Yo estoy muy contento con su servicio!”.

Así que, en esa primera visita me limité a escucharle la mayor parte del tiempo y a revisar con él los datos básicos de la sociedad: vigencias, capitales asegurados, descripciones y mucho más. Sin embargo, para que mi punto de vista como mediador pudiera entender el punto de vista del asegurado, necesitaba algo más.

El estudio previo del riesgo que se pretende asegurar precisa de una analítica más elaborada. Analizar una póliza o varias es, la mayoría de las veces, una labor de prêt-à-porter, pero en otras ocasiones el traje tiene que ser hecho más a medida y ahí, en ese punto, l´atelier de Haute Couture de CLOSASEGUROS se pone en marcha.

Así que la segunda vez que acudí a las oficinas del Sr. Vílchez visité las instalaciones en su compañía y me fue contando sus preocupaciones y principales miedos. También las prioridades en su negocio y el proceso de producción desde el inicio hasta el fin.

Al finalizar, ya disponía de un conocimiento mucho más amplio para poder examinar sus seguros. Nos sentamos en su despacho frente a frente y ese día sí que desgranamos sus pólizas hasta sus mismísimas entrañas, porque una póliza de seguros es un contrato entre dos partes y ambas han de estar totalmente de acuerdo en el redactado.

En CLOSASEGUROS, cuando analizamos las necesidades de un cliente, primero las identificamos y seguidamente las intentamos plasmar sobre el papel. No siempre se puede conseguir que las aseguradoras den cobertura a los deseos del asegurado, porque no todo es asegurable. No obstante, lo intentamos.

¿Y cómo se hace?

Nos cercioramos de que todos los datos, descripciones y capitales que consten coincidan con la realidad del momento para evitar que la compañía aplique cualquier regla de proporcionalidad o de equidad.

Después revisamos que el pack de garantías que normalmente se ofrece de forma automática (la citada parte prêt-à-porter de nuestro trabajo) se ajuste a lo necesario. Por último, se pasa a la parte del corte fino, a la tijera afilada de nuestra gestión: revisamos las exclusiones que puedan afectar para tener en cuenta si se pueden derogar o no. En caso de peticiones especiales, redactamos con el asegurado las cláusulas que aclararán coberturas poco habituales o que deberán ajustarse a una situación específica.

Me levanté de la mesa de la sala de juntas del Sr. Vílchez. Él se ofreció a acompañarme hasta la puerta de salida. Nos despedimos con un apretón de manos y con una broma sobre una afición deportiva que resulta que tenemos en común y mientras me miraba a los ojos decía: "Muchas gracias por tu asesoramiento. Me ha quedado muy claro el trabajo que vamos a desarrollar y me deja tranquila la profesionalidad que me habéis transmitido con vuestro análisis".

Esas palabras son las que en CLOSASEGUROS nos encanta oír.  

Marta Somoza

Responsable Técnica de Empresas y Grandes Clientes

¡Hola a tod@s! Mi nombre es Nacho Gómez y es un placer compartir este espacio contigo.

¿Quién eres, de dónde vienes y cuánto tiempo llevas en CLOSASEGUROS? 

Encantado de que estéis leyendo este post. Yo soy Nacho Gómez Calzado y llevo en CLOSASEGUROS algo más 16 años. En mis inicios en el mundo asegurador estuve casi 14 años en una compañía del grupo Generali, donde forjé la base de mi conocimiento asegurador. Más tarde tuve mi propia correduría, pero si eres “pequeño” el mercado te lo pone más difícil, así que incorporarte en una estructura más potente te permite llegar más lejos. Ya lo dice el refrán: “quien a buen árbol se arrima, buena sombra le cobija”. Sin duda, fue la mejor decisión profesional que tomé. En CLOSASEGUROS me he sentido siempre como uno más de la familia. 

¿Qué te encanta hacer cuando no estás trabajando? ¿Cuáles son tus aficiones?

Mis prioridades cuando no trabajo son estar en familia, ya que soy muy casero. También lo son mis amigos (esos con los que puedes contar siempre, aunque no te veas a menudo) y el deporte (sobre todo bicicleta y nadar en aguas abiertas), que no solo es una afición, sino una necesidad que utilizo como válvula de escape para relajar la tensión laboral de la semana.

¿Dónde trabajas y cuánto tiempo llevas en CLOSASEGUROS?

Durante los últimos 15 años he sido director comercial, pero la verdad es que en CLOSASEGUROS he hecho de todo. Vamos, ayudando a todos los departamentos cuando hay alguna necesidad, lo que se llama “un roto y para un descosido”.

¿Qué es lo que más le gusta de su trabajo?

En la parte personal es el contacto con la gente. Ya sea con el equipo de CLOSASEGUROS, con los proveedores o asesorando a nuestros clientes. En la parte profesional, me he especializado en el área de empresas y productos técnicos, aunque me considero una persona muy polivalente también en el área de particulares (hogar, salud o vida).

Una frase que te inspire o con la que tientas identificado/a

“Dar de sí, antes de pensar en sí” o ¡Quién dijo miedo!

¿A quién recomiendas?

A mi compañero, Mario Verneda.

Nacho Gómez

Director Comercial

¡Hola a tod@s! Mi nombre es Alejandra Llagostera y es un placer compartir este espacio contigo.

¿Quién eres, de dónde vienes?

Mi nombre es Alejandra Llagostera, vivo de Barcelona y soy madre de dos niños preciosos.

¿Qué te encanta hacer cuando no estás trabajando? ¿Cuáles son tus aficiones?

Cuando no estoy trabajando, suelo pasar tiempo con mi familia o amigos, me encanta hacer planes de todo tipo, salir a comer, pasear, cine, actividades de ocio en general, soy una persona sociable y me gusta estar rodeada de gente, soy amante del buen tiempo, ¡mi plan perfecto es pasar el día en la playa y paellita delante del mar!

¿Dónde trabajas y cuánto tiempo llevas en CLOSASEGUROS?

Trabajo en CLOSASEGUROS desde hace 6 años, actualmente estoy en el departamento de siniestros.

¿Qué es lo que más le gusta de su trabajo?

Soy una enamorada de mi trabajo en general, pero lo que más me gusta es el trato con el cliente, estoy en un departamento en el que la gente te llama por que ha tenido o está teniendo un problema, por lo que intento ponerme siempre en su lugar para intentar ayudarlos y tranquilizarlos. Para ellos es importante sentirse comprendidos y saber que cuentan con una persona dentro de su correduría que va a velar por encontrar la mejor solución a su problema y, sobre todo, saber que van a defender sus intereses. 

Una frase que te inspire o con la que tientas identificado/a

Una frase típica que siempre me gusta tener presente es: “ Convierte tu envidia en admiración” y no me la aplico tanto en el sentido literal de la misma… pero sí me gusta tener siempre presente, que cuando detecto algo que me gusta de una persona, he de trabajar por intentar integrarlo en mí, se puede aprender mucho de los demás y se trata justo de eso, de admirar y aprender para mejorar cada día.

A quién recomiendas

Quiero recomendar a mi compañero Nacho (Ignacio Gómez), por su capacidad de trabajo, entrega e ilusión con la que contagia cada día a todo el equipo.

Alejandra Llagostera

Departamento de Siniestros

¿Alguna vez te has preguntado la diferencia que supone contar con una buena correduría de seguros?

Si la póliza no está bien hecha, o no asesoramos bien al cliente, es probable que el producto no se adapte bien a sus necesidades y por tanto, en caso de siniestro, la compañía podría no cubrir los daños y dejarle sin cobertura.

¿Quieres conocer un ejemplo real?

Hace tiempo recibí la llamada de Cristina, una de nuestras clientas. Llamó para que le tarificara un seguro de hogar. Era para una casa adosada con jardín y me comentó que además tenían un perrito pequeño que acababan de adoptar. Le propuse que entonces debíamos incluir la garantía de responsabilidad civil del perro, por cualquier incidente que pudiera ocurrir. A Cristina le pareció innecesario ya que su perro pesaba menos de dos kilos y creía que esta cobertura era desproporcionada, porque, ¿qué daños puede causar un perro de ese tamaño? Aún así, aceptó mi consejo e incluyó esta garantía.

Siempre recomiendo a todos nuestros clientes que, en caso de siniestro o duda, contacten con nosotros para poder asesorarles, porque cosas más raras se han visto. Pues bien, hace poco volvió a llamar, y me contó que su perro se había escapado por un hueco de la valla y se había colado en la casa del vecino, con la mala suerte de que había dejado embarazada a la perrita. El vecino le reclamaba a Cristina el coste de la factura de la interrupción del embarazo de la mascota y gracias a que finalmente incluimos la garantía de responsabilidad civil de mascotas en su seguro de hogar, la compañía pudo reembolsar al vecino el importe de la factura.  

Al contrario de lo que la mayoría de personas piensan, contratar un seguro con la mediación de un corredor no supone mayor coste para el cliente. Siempre les decimos a nuestros clientes que se quiten la idea de que acudir a una correduría encarece el seguro, de hecho, se ahorra dinero. Uno de los problemas a la hora de contratar un seguro, es la falta de conocimiento por parte del cliente de las distintas opciones que existen. Como profesionales del sector, conocemos perfectamente el mercado y estamos al tanto de cualquier novedad para comunicársela a nuestros clientes si les pueden resultar interesantes. 

Te ayudamos a evitar las sorpresas por la letra pequeña

Además de ahorrarles tiempo, nos encargamos de buscar por ellos todos los productos existentes en el mercado para cubrir sus necesidades y les ofrecemos un conocimiento exhaustivo de cada producto “letra pequeña” incluida. En las pólizas las compañías juegan mucho con este tema de las exclusiones, es decir, lo que no se cubre. En lugar de expresar claramente lo que no cubre, lo ‘’esconden’’ detrás de esta ''letra pequeña''.

Por ejemplo, en los seguros de hogar un “truquillo” típico es que la póliza te especifica que cubre la rotura de loza sanitaria, pero no la “rotura de sanitarios” y hay una gran diferencia entre una cosa y otra. Muchos sanitarios no son lozas, sino fibras sintéticas y cuando llaman al seguro para decir que se ha roto el inodoro y mandan al perito resulta que es fibra sintética y no se cubre. Son matices que abaratan mucho la póliza, palabras “engañosas” que hacen creer al cliente que algo estará cubierto y luego no lo está.

Los clientes muchas veces no saben que los corredores contratamos grandes volúmenes de seguros, por eso nos pueden ofrecer precios mucho más competitivos que si contratan la póliza a través de un agente afecto o directamente con la compañía.

El mismo seguro, con los mismos datos, en la misma compañía, puede tener precios diferentes si el cliente la contrata directamente con la compañía o a través de un agente o a través de un corredor. 

Por cierto, ¿sabías que las corredurías somos una figura imparcial? No nos debemos a ninguna compañía y esto nos permite identificar ofertas que inicialmente parecen muy ventajosas, pero que incluyen cláusulas abusivas para los intereses de nuestros clientes. Por poner un par de ejemplos: seguros de auto que solo cubren 3 asistencias en carretera al año (a partir de la tercera los gastos corren a cargo del cliente y te podemos asegurar que pagar una grúa como particular ¡no es barato!) o seguros de hogar con precios muy económicos pero garantías y capitales muy escasos, por ejemplo daños estéticos con un límite de 500 €, cuando nosotros como mínimo siempre contratamos 1.500 €. 

La correduría como representante legal del cliente

Finalmente, nosotros como corredores, también actuamos como representantes legales del cliente frente al sector asegurador.

¿Alguna vez te ha pasado que no entendías bien alguna cláusula de tu seguro o no sabías bien como actuar o a quién recurrir para solventar una duda? No te preocupes. Todas las gestiones y relaciones con la compañía las realizamos nosotros, así ayudamos a nuestros clientes a ahorrar tiempo, dinero y preocupaciones, ya que nos hacemos cargo de todas las gestiones y trámites relacionados con sus seguros. 

¿Qué implica contratar un seguro con nosotros?

Contratar un seguro con nosotros implica que siempre vamos a mirar por vuestros intereses, los de nuestros clientes, no por los de la compañía aseguradora. Esto es muy importante para nosotros. Por eso, desde CLOSASEGUROS gestionamos todas tus pólizas priorizando tus intereses.

¿Cuántas veces has intentado buscar el precio de un seguro a través de un comparador de internet?

Si lo has hecho alguna vez, seguro que te has fijado en la amplia variedad de garantías diferentes que te ofrecen. Para volverse loco, ¿verdad? ¡El tiempo es oro! Por ello no lo pierdas buscando, comparando y eligiendo entre múltiples opciones, ¡nosotros lo hacemos por ti! En nuestra comparativa eliminamos siempre aquellas compañías con coberturas engañosas y te ofrecemos únicamente las opciones que cubran tus necesidades.

Nuestra prioridad es que como cliente te sientas seguro

Nuestros clientes siempre tienen una persona de referencia en la correduría. En mi caso, llevo casi 20 años trabajando en CLOSASEGUROS, por lo que tengo clientes que me conocen de toda la vida y les da mucha seguridad saber que pueden llamar a CLOSASEGUROS y que siempre van a hablar con la misma persona: alguien que conoce sus necesidades y que, en resumen, le dará confianza. Y de eso se trata nuestro trabajo, ¡de hacer sentir seguros a nuestros clientes!

Sandra Cardero

Ejecutiva de cuentas

¿Alguna vez hablando con algún conocido acerca de vuestros respectivos seguros de salud te has enterado de que el tuyo es más caro?

No entres en pánico, nadie te está timando. El precio de los seguros de salud, al igual que los seguros del hogar o los de coche, depende de muchos factores:

“¡Juventud, divino tesoro!” como decía Rubén Darío…

¿Quién crees que tiene más enfermedades: una persona de 25 años o una de 75? Aunque es posible que la de 25 tenga algún problema de salud, por regla general, las personas más jóvenes tienen menos riesgo de padecer enfermedades. Por este motivo, las compañías aseguradoras estiman que harán un uso menor de los servicios médicos, de ahí que su precio sea más económico.

A mejor servicio, mayor precio.

Por ejemplo, si vas a un restaurante Michelin, el precio del menú será superior que en un restaurante con una categoría inferior. Si compras un apartamento en el centro de tu ciudad, será mayor que si lo compras en un barrio periférico.

En el sector de los seguros es lo mismo. Un seguro a terceros en el coche es mucho más económico que uno a todo riesgo porque la cobertura es distinta. Es igual para los seguros de salud.

Los seguros de reembolso te permiten acudir a cualquier médico en el mundo que tú elijas, mientras que los seguros de cuadro médico, te limitan a escoger entre un determinado número de médicos concertados por la compañía.

Como es lógico, el seguro de reembolso es más caro que el de cuadro médico ya que genera un gasto extra que tendrá que pagar la aseguradora.

Seguramente has escuchado este término más de una vez. En los seguros de salud hace referencia a que el gasto es compartido entre el asegurado y la aseguradora. Por ejemplo, una visita a un especialista, una prueba de escáner, o ¡incluso ir al podólogo!

Obviamente, este tipo de seguro médico es más económico que un seguro que no tenga copagos y en el que la aseguradora tenga que hacerse cargo de todos los costes. Eso sí, la ventaja de este último es que proporciona acceso a todos los servicios sin ningún coste adicional.

¿Vas a contratar un seguro de salud solo para ti o también para otros miembros de tu familia? Si eliges la segunda opción, es habitual que las compañías te ofrezcan descuentos por número de asegurados.

Pero ¿por qué es posible reducir el precio para las compañías? Pues porque el gasto que se pueda producir por los servicios utilizados por un asegurado se reparte entre el resto.

¿Vives en una zona urbana o rural? ¿En una zona industrializada o agrícola?

Por ejemplo, en grandes ciudades como Madrid o Barcelona, las posibilidades de contraer una enfermedad respiratoria, debido a la calidad el aire por el tráfico, el medio ambiente, etc. o coger un simple catarro aumentan exponencialmente ya que las personas están más expuestas al contagio por el elevado número de habitantes.

Además, estas zonas suelen ser de mayor nivel adquisitivo, lo que afecta al gasto médico y, como consecuencia, al precio de tu seguro.

Ahora ya sabes qué factores afectan al precio de tu seguro de salud, aunque… ¡un momento!

¿Por qué el precio de mi seguro de salud ha subido este último año?

Para responder a esta pregunta debes tener en cuenta que, además de todos estos factores que acabamos de mencionar, también afecta el uso que hayamos hecho durante el año anterior del seguro, lo que se conoce como siniestralidad.

Este factor depende de cómo lo trate la compañía aseguradora. Hay compañías que reparten la siniestralidad entre todos sus asegurados y otras que gravan el precio de forma individual.

Sin embargo, es importante tener en mente que las compañías tienen en cuenta los usos indebidos de los seguros. ¿Te encuentras mal pero no es nada nada urgente? Entonces no hagas uso del servicio de urgencias y pide una cita con un médico de atención primaria. ¡De esta forma evitarás sorpresas en el precio de tu seguro el próximo año!

¡Recuerda! El precio de un seguro de salud depende de la edad, la cobertura, el copago, el número de asegurados, el lugar de residencia y el uso indebido de tu seguro.

Juan Carlos de la Rosa

Responsable de Salud e Innovación

¿Para ser el beneficiario de un seguro de vida tengo que contratarlo yo?

Vamos a verlo con un ejemplo real

La semana pasada recibí una pregunta de una de nuestras clientas, Carmen, que por otra parte es bastante habitual. Carmen me contaba que consideraba importante contratar un seguro de vida, ya que su marido Alfonso, propietario de un pequeño negocio, es quien aporta los ingresos en el hogar. Pero Carmen pensó: ¿qué pasa si algún día Alfonso ya no está? Ante esta situación, lo que necesita Carmen es protegerse para que, en caso de fallecimiento de Alfonso, no vea mermada su calidad de vida y pueda contar con una cobertura adecuada.

Explicado el caso, y teniendo en cuenta que el objetivo es que ella reciba una la indemnización en caso del fallecimiento de su marido, Carmen me preguntó: "Entonces, ¿quién debe aparecer como asegurado, Alfonso o yo?".

Para que Carmen entendiera bien la composición de este tipo de seguros, lo primero que hice fue explicarle cuáles son las figuras que intervienen en él:

  1. Asegurador: es la entidad que comercializa el seguro. Por ello le pedí a Carmen que me explicara su necesidad concreta, y así encontrar la póliza que mejor cubra sus riesgos actuales y futuros.
  2. Tomador: es la persona o entidad que paga la póliza, puede ser una persona física o jurídica. En su caso, el tomador será su marido, Alfonso, pero esto no significa ni que sea el asegurado, ni que reciba la indemnización. Simplemente quiere decir que se hace cargo del pago de la prima.
  3. Asegurado: es la persona sobre quien recae el riesgo. Dado que el riesgo de fallecimiento que queremos cubrir es el de Alfonso, es él quien debe aparecer como asegurado.
  4. Beneficiario: es la persona que recibe la indemnización. Es posible que coincida con el tomador y asegurado o no. En el caso de los seguros de vida no coincide, ya que la persona que recibe la indemnización (Carmen) es distinta a la persona asegurada (Alfonso).

Aproveché, además, para explicarle a Carmen que la cobertura principal u obligatoria de un seguro de vida es el fallecimiento, sea cual sea la causa. Las otras coberturas como invalidez absoluta permanente, fallecimiento accidental, invalidez accidental o gran invalidez se consideran coberturas complementarias.

¿Cuándo se cobra un seguro de vida?

Si llega el momento en que te ves en esta situación, has de tener en cuanta que hay dos situaciones para cobrarlo: cuando se da el fallecimiento del asegurado o bien cuando se le reconoce una invalidez, en el caso de que esta cobertura se haya contratado.

Cobro por fallecimiento

En el caso de cobro por fallecimiento, serán los beneficiarios designados por el asegurado de la póliza los que tendrán derecho al cobro. Estos podrán ser:

Si estás pensando en contratar un seguro de vida, ten en cuenta que puede haber tantos beneficiarios como desees y, los pueden cambiar tantas veces como quieras a lo largo de la vida útil de la póliza. ¿Quieres saber cómo hacerlo? Tienes dos formas: O mediante comunicación escrita a la aseguradora o mediador de seguros o indicándolo expresamente en el testamento.

Cobro por invalidez

En este caso será el propio asegurado el que cobre por invalidez una vez le haya sido reconocida por un juez.

En resumen, las pólizas de seguros de vida ponen a tu disposición una serie de herramientas que protegen a los tuyos en caso de que ocurra alguna desgracia. No solo en caso de fallecimiento, también en caso de invalidez o discapacidad, siempre y cuando esté incluido en la póliza.

En CLOSASEGUROS contamos con un grupo de expertos que te asesorarán y ayudarán a elegir el seguro de vida que mejor se adapte a tus necesidades.

Luis Lloret

Responsable de vida y ahorro

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